Webinar: Desinfección de superficies por UV-C: Ciencia y realidad más allá del oportunismo

El pasado jueves 10 de diciembre, se celebró el primer webinar de Vesismin Health “Desinfección de superficies por UV-C: Ciencia y realidad más allá del oportunismo”, de la mano de Eladio Gómez y Carlos Pañella.

La temática escogida en esta ocasión fue la tecnología UV-C, cómo funciona, el alcance de ésta y sus limitaciones.

En el seminario participaron más de 100 asistentes del sector sanitario, tanto a nivel nacional como internacional. Fruto de esta sesión, los asistentes realizaron numerosas preguntas, a las cuales vamos a dar respuesta a continuación:

¿Qué vida media tiene la lámpara? ¿Podemos considerarla fungible?

Lo primero es distinguir entre vida del tubo y vida útil (parámetros de emisión de UV-C óptimos). Cada fabricante nos debe proporcionar esos datos, propios de su sistema en particular, y mejor aún, un sistema para controlarlo de manera eficaz.

Cada lámpara de cada fabricante puede tener una duración distinta. Las que nosotros empleamos actualmente tienen una estimación de 4000 h útiles, lo que supone de 30 a 40 mil ciclos típicos. Cuesta considerarlo un fungible, pero desde luego, ¡es el único que hay en el sistema!

¿Qué opinas de las desinfecciones con ozono que se están aplicando en algunas zonas, residencias, centros de belleza?

Hemos hablado de ello en nuestro blogDesinfección en tiempos del CoVID-19. Algunas preguntas frecuentes”. Por su parte, el MSCBS explica la regulación, muy restrictiva, de su uso y creemos que debe destacarse el siguiente párrafo:

“Este proceso de notificación es necesario para poder comercializarlo, pero no implica una evaluación de la eficacia ni de la seguridad del biocida por parte de la Administración. Es importante saber que, por ahora, esta sustancia activa no ha sido aún aprobada en el ámbito europeo, por lo que el Ministerio de Sanidad no proporciona ningún documento bajo la legislación de biocidas que establezca su eficacia o la seguridad de su uso. No hay constatación de un estudio de eficacia que garantice, por ahora, la eliminación del virus.”

En esas condiciones, simplemente no podemos comprender cómo se promueve su uso precisamente en aquellos ámbitos menos susceptibles de un control experto.

¿Qué ventajas presenta un sistema robotizado? ¿Es mucho más costoso?

Hay sin duda un recorrido teórico para futuras robotizaciones en tecnología UVGI, pero no vemos que las opciones actuales, derivadas oportunistas y precipitadas de sistemas de robotización logística, supongan ventajas, porque:

  • No eximen de la presencia y actividad del operario, para su movilidad, señalización, preparación del área, etc.
  • Reducen la longitud útil de las lámparas, que ya hemos visto cómo es de crítica.
  • Siempre hay un coste añadido, sea mayor o menor, difícil de justificar si no es a cambio de ventajas prácticas y objetivas.
  • Cualquier sofisticación añadida supone mayor probabilidad de malfuncionamiento de cualquier tipo. Difícil de asumir, si no se obtiene en contrapartida nada realmente tangible.
En el caso de los equipos de desinfección UV portátiles en los que se tienen que manipular los brazos para colocar las lámparas, ¿Debemos estar siempre fuera de la habitación cuando se encienda? ¿Y debemos ponernos guantes en su manipulación?

Cualquier sistema de UV-C exige la ausencia de personas en la estancia durante su uso. Toda la documentación internacional insiste en ello, y también la reciente UNE 0068 española, por lo que un equipo que permita su uso en presencia humana, sin mediar sistemas de seguridad que aborten el ciclo, incumple claramente esas especificaciones.

E incluso un tubo UV-C apagado, si carece de recubrimiento protector, requeriría de guantes para su manipulación. Si están encapsulados, los tubos pueden manipularse sin problema.

¿Quién determina el tiempo y veces a aplicar?

Deben basarse en reivindicaciones de eficacia (según familia de microorganismos, tiempos y distancias) obtenidas en ensayos en laboratorios independientes acreditados, y para el equipo concreto que estemos empleando. NUNCA consideraremos que las mediciones mediante tarjetas colorimétricas o derivadas sólo de la potencia de un componente sean parámetros suficientes. Es pues fundamental que:

a. El proveedor os acompañe eficazmente en la implementación de los procedimientos.
b. Sea capaz de justificar y documentar técnicamente cada una de sus recomendaciones.

¿Cuánto tiempo llevaría desinfectar un quirófano estándar?

Depende del quirófano y del sistema UVGI empleado, pero dado que lo más habitual, con sistemas como el nuestro, es recurrir a 3 o 4 ciclos estándar de unos 5 minutos cada uno (según medidas y equipamiento del espacio), tanto preparación como radiaciones pueden completarse bastante bien en menos de media hora, aproximadamente.

¿Cuánto tiempo es necesario para la desinfección por UV de una habitación doble estándar?

De nuevo, depende del sistema, pero estaríamos hablando típicamente de tres puntos de radiación, cuatro con el lavabo, así que los tiempos serían bastante comparables a los ya comentados para quirófanos (≤ 30 min.), salvo en aislamientos por C. diff., que podrían suponer tiempos y/o puntos de uso adicionales.

Las lámparas pierden efectividad con el uso, si no se funden, ¿cuándo tenemos la certeza de que hay que dejar de usarlas?

Mucho antes de “fundirse”, las lámparas pueden perder mucha eficiencia de radiación, sin que ningún signo externo lo delate. Por eso es fundamental que un sistema UVGI bien diseñado incorpore contadores de horas de funcionamiento por lámpara, o cualquier otro sistema de autocontrol que nos avise del inminente cambio de lámparas. Y el proveedor debe siempre informar responsablemente sobre la vida útil esperable de esas lámparas, claro, para que podamos estimar los costes reales de uso a largo plazo.

¿Qué pasa con la luz UV-C en purificadores?

Supongo que os referís a sistemas de purificación del aire, tema que no hemos tratado en este seminario. El UV-C se ha venido empleando desde hace años, junto a fases de filtración, en la desinfección de fluidos (aire y agua), mediante la instalación de lámparas UV-C en los correspondientes conductos de paso. Si estos sistemas están bien diseñados, pueden ser muy eficaces. Pero son casi siempre sistemas fijos de ingeniería, o bien sistemas más o menos móviles, pero muy voluminosos. La inmensa mayoría de sistemas móviles que se están comercializando, sin embargo, tratan flujos muy reducidos de aire (expresados en metros cúbicos por hora) y, por tanto, difícilmente pueden aportar nada relevante en la mayoría de las condiciones ambientales estándar: una puerta o ventana abiertas suelen ser más eficientes.

Si la máquina entra y sale de salas potencialmente infectadas, ¿hay que limpiar/desinfectar las ruedas o partes de la máquina que no se irradian con la luz UV?

Desde luego es recomendable. Pero eso también ha sido siempre cierto para las ruedas de los carros de limpieza, grúas de paciente, camillas, las propias camas, etc. Y, por qué no, incluso para nuestro propio calzado. Si esta nueva visión nos recuerda esas viejas necesidades, ¡ya habremos avanzado mucho!

Con frecuencia la separación de los boxes individuales en las UCIs está realizada con cerramientos acristalados. ¿La radiación UV-C puede atravesar dichos cristales y afectar a los posibles pacientes que estén ocupando los boxes colindantes?

Una longitud de onda tan corta no puede atravesar vidrios convencionales (ni siquiera los UV-A lo hacen, o nos broncearíamos a través de las ventanas). En las demostraciones, solemos demostrarlo (las suspicacias tienden a persistir) colocando tarjetas de verificación de dosis a un lado y al otro de esos acristalamientos.

¿Cuáles son los métodos recomendados para validar los microjules emitidos por cada tubo de luz UV-C?

Los mJ EMITIDOS se calculan multiplicando los mW totales del tubo (dato aportado por el fabricante) por los segundos de emisión. Pero no es un dato muy útil, así que quizás te refieras más bien a la dosis RECIBIDA en las superficies “diana”, expresada en mJ/cm2. Hay disponibles en el mercado dosímetros UV programables dentro de determinados rangos de longitud de onda que lo permiten. Nuestra experiencia, sin embargo, es que estos instrumentos, diseñados para condiciones de laboratorio, son demasiado sensibles a la orientación respecto del foco emisor, así que las medidas obtenidas pueden variar demasiado en la práctica real. Hasta que haya disponibilidad de dosímetros más “user-friendly”, probablemente vale más la pena recurrir a métodos colorimétricos, aunque sólo sean semi-cuantitativos. Nosotros mismos suministramos tarjetas de verificación de dosis que se han mostrado muy útiles.

¿Qué combinación de tecnologías “no touch” elegirías?

Eso depende, y mucho, del perfil del hospital en cuestión, que es lo que conforma sus necesidades. Desde Vesismin Health hemos optado, para éste y otros tipos de productos, productos que priorizan la usabilidad ante todo (como el NDP Air Total+). Las estrategias higiénicas que más eficientemente modifican el microbioma hospitalario no son necesariamente las de eficacia más extrema, sino las que permiten un uso más frecuente, regular y extendido. A pesar de su innegable eficacia, sobre todo en el caso de la vaporización, las DSVA basadas en peróxido complican y enlentecen la reutilización de espacios, lo que a su vez dificulta su uso frecuente y regular. Entendemos entonces que sólo tienen cabida realista en hospitales de alta tecnificación, y sólo tras haber implementado antes tecnologías más “usables” para la mayoría de las salas y para el día a día.

¿Hay evidencia del efecto de las UV-C sobre los biofilms? ¿Se podría plantear la desinfección en cañerías colonizadas de un lavabo?

El biofilm no es una entidad concreta, de características conocidas y previsibles, sino una forma general de organización de la vida microbiana (probablemente la más habitual), y es extremadamente variable en formatos, dimensiones, variabilidad, composición, etc. La capacidad de la radiación UV-C para penetrar un biofilm incipiente, de matriz simple y delgada, y mono-específico, puede no tener nada que ver con la de enfrentarse a otro maduro, multi-específico, con una matriz más gruesa y compleja.

En realidad, la única defensa fiable contra el biofilm es… evitar que se forme. En ese aspecto, el uso frecuente y regular de la UVGI, tras una cuidadosa descontaminación manual, puede jugar un papel fundamental. Quizás no de manera más eficaz que otros métodos desinfectantes, pero sí sobre un conjunto más extenso de superficies, incluyendo algunas que tienden a ser ignoradas en tratamientos manuales.

El uso de UVGI en desagües tiene, sin embargo, algunos factores limitantes (costes aparte):

  1. La transmitancia de la radiación UV-C puede verse muy limitada si el agua no es limpia y transparente. Y en un desagüe no tiene por qué serlo, claro.
  2. Las placas de biofilm presentes en los desagües, asociadas a detritus, pueden llegar a ser muy gruesas y resilientes. No podemos evitar la presencia de contaminantes orgánicos que pueden interferir, y mucho, en la eficacia.

Por ahora nos parecen más viables estrategias de tratamiento químico de los desagües que comporten a la vez desinfección y desincrustación. Esperamos poder ofrecer algo en ese sentido en un futuro próximo, estamos en ello.

¿Son fiables las tarjetas de verificación?

Es un método semi-cuantitativo: no son capaces de ofrecer una lectura de dosimetría cuantitativa concreta, pero sí de garantizarnos que nos movemos dentro de un determinado rango de dosis biocida, y de hacerlo de forma bastante reproductible. Así pues, no son precisas, en absoluto, pero esa reproductibilidad de los resultados, incluso en condiciones variables, como ya hemos dicho, las hace por ahora muy deseables para determinar las protocolizaciones de cada espacio, e incluso para monitorizar de vez en cuando que éstas siguen siendo las adecuadas.

¿Conoces los sistemas robotizados que llevan incorporados unos brazos que automáticamente se van introduciendo debajo del mobiliario? Me da la impresión de que el tiempo de contacto es corto. Sin embargo, la distancia es muy corta. ¿Qué crees que es más importante, el tiempo o la distancia?

La dosis recibida por una superficie es proporcional al tiempo de irradiación, pero inversamente proporcional al cuadrado de la distancia, así que suele ser más eficaz aumentar los puntos de exposición (reduciendo así la media de las distancias) que aumentar el tiempo de tratamiento. Siempre con un cálculo y/o monitorización que garanticen la dosis necesaria, claro.

Dicho esto, no, no estamos familiarizados con el funcionamiento de equipos de este tipo (y estamos muy abiertos a estarlo), pero creemos que, en términos generales:

a. Cualquier sofisticación que no ofrezca ventajas funcionales muy claras, sí tiende, sin embargo, a disminuir la usabilidad e incrementar los malfuncionamientos.
b. Sin sofisticación alguna, una lámpara suficientemente larga, con la base lo más cercana al suelo que sea posible, resuelve ese problema, y otros muchos, de un solo plumazo, y sin grandes costes adicionales.

Has hablado de la desinfección del lavabo, ¿cómo afecta la humedad a la acción de luz UV?

La humedad relativa en sí afecta de forma poco apreciable desde un punto de vista práctico, y sólo para valores extremos sería un parámetro que considerar:  el vapor de agua es un gas transparente, incluyendo su transmitancia del UV-C.

Otra cosa sería la presencia de una “neblina” húmeda, en forma de micro-gotículas nebulizadas y/o la condensación de una película de agua sobre las superficies. La refracción y reflexión del UV-C en esas condiciones es difícil de prever, por lo que, como para cualquier otro método de desinfección, las superficies a tratar no sólo deben estar limpias, sino también secas.

¿En qué se diferencia la desinfección por Xenón?

La radiación UV del xenón pulsado ni siquiera puede considerarse radiación UV-C según el criterio UNE 0068, ya que sólo una parte minoritaria del espectro emitido está en la banda UV-C propiamente dicha. Eso no quiere decir que no sea eficaz, pero difícilmente puede considerarse energéticamente eficiente: en términos generales, estos sistemas tenderán a requerir distancias inferiores y/o tiempos superiores a equipos UV-C de potencia comparable. De todas formas, a nuestro entender, el principal inconveniente de estos equipos va más allá, y es que usan una lámpara extremadamente pequeña, que arroja amplias áreas de sombra.

¿Qué estrategia consideras más eficaz para “convencer” a las Gerencias y Direcciones de que la adquisición de UV-C es verdaderamente una prioridad? Nosotros necesitamos que llegase el SARS-Cov2 para que lo entendiesen.

Estamos convencidos de que la implementación de las tecnologías UV-C en nuestros hospitales va mucho más allá de la actual pandemia, y de que el mayor impacto al que aspiramos antes, ahora, y sobre todo en el futuro, es en el control de la proliferación de microorganismos multi-resistentes en el entorno de nuestros pacientes. Puede que el CoVID-19 haya abierto una ventana de oportunidad (y tampoco se trata de desaprovecharla), pero la única manera de que estas tecnologías tengan un futuro sólido y fructífero en nuestros hospitales es que esas adquisiciones correspondan, precisamente, a proyectos robustos y bien planificados, sin oportunismos. Algunas claves, según nuestra experiencia:

  • Más allá de la asignación presupuestaria, y seguramente más importante, es la de responsabilidades:
    • ¿Quién gestiona y supervisa técnicamente el proyecto y el uso de los dispositivos?: esa persona decide dónde, cuándo, cómo y por qué se emplean cada vez
    • ¿Quién es el operario que transporta y emplea el dispositivo y prepara cada sala y procedimiento?: cuantas más horas se dediquen a ello, antes y más fácilmente se amortizarán equipos que requieren una inversión inicial, pero que no consumen fungibles.
  • Vuestro proveedor debe actuar como un auténtico partner, incrustado en vuestra organización y partícipe en la implementación y los procedimientos de uso que se adapten a VUESTRAS necesidades específicas.
  • Precisamente a raíz de la pandemia, aparecen y aparecerán sistemas mal diseñados y/o “quimeras” tecnológicas. Esos sistemas carecen de experiencias ni eficacias documentables, así como de la formación (y vocación) imprescindibles de quienes los proponen. Igual que no tienen pasado, unos y otros, es más que probable que no tengan futuro.
¿Hay que esperar para entrar en la habitación un tiempo determinado tras la radiación?

No, en absoluto, esa es quizás la mayor ventaja de esta tecnología. El olor característico que se percibe en las habitaciones tras la radiación corresponde al de elementos volátiles procedentes del efecto de la radiación sobre partículas de polvo, fibras de tejidos (¿no os recuerda al de una habitación de planchar?), etc., y es totalmente inocuo.

Los equipos de desinfección UV-C, ¿se suministran con indicadores colorimétricos de energía de radiación mJ/m²?

No es común, por lo que hemos visto, y no lo acabamos de comprender, porque nosotros sí consideramos que son casi insustituibles, al menos para optimizar el diseño inicial de los protocolos en cada espacio.

¿Puede utilizarse la tecnología UV-C para la desinfección de ropa?

Aunque la escasez de EPI durante la primera oleada de la pandemia obligó en muchos hospitales al reciclaje de tejidos-no-tejidos supuestamente no reutilizables, y aunque frecuentemente se ha empleado UVGI para ello, en la UE, el marco normativo que define los ensayos de eficacia desinfectante, la EN 14885, no contempla la desinfección de textiles por métodos que no sean de inmersión y lavado. Basta observar la complejidad de cualquier tejido al microscopio para comprender por qué. Nos tememos pues que, al menos en Europa, ese no es un procedimiento contemplado de reprocesamiento, y menos aún que pueda ser considerado esterilizante, tal y como definimos la esterilización:
https://resistenciaantibioticos.es/es/system/files/content_images/recomendaciones_desinfeccion_y_esterilizacion_materiales.pdf (pág. 19, 4.4 MÉTODOS DE ESTERILIZACIÓN).

¿Qué nos puede decir de las lámparas mini split uv de aire acondicionado?

Nosotros no los comercializamos, pero los hay, como ya hemos dicho, El problema reside en el prefijo “mini-“: si el flujo de aire tratado no garantiza suficientes renovaciones de aire por hora, y/o hay intercambio libre de aire con otras salas, su utilidad puede ser muy residual, y es preferible simplemente facilitar una ventilación natural.

1 Comment

  1. Olga

    buenas ideas, me ha gustado mucho

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