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Autor del artículo
Patrick Saliba

Director Médico en Vesismin Health

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19/09/2025

Rompiendo la barrera del biofilm: cómo la octenidina transforma el manejo de las úlceras por presión


Las úlceras por presión

Las úlceras por presión (UPP) continúan siendo un problema de salud de gran relevancia en España, no solo por su elevada frecuencia, sino también por las complicaciones que generan en términos de morbilidad, calidad de vida y costes sanitarios. El 6º Estudio Nacional de Prevalencia del GNEAUPP (2022)1 reportó que, en pacientes adultos hospitalizados, la prevalencia de UPP fue del 7,87 %, lo que significa que casi ocho de cada cien pacientes ingresados presentaban este tipo de lesión.

La magnitud del problema se hace aún más evidente al analizar entornos específicos. En las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), la prevalencia alcanzó el 18%, reflejando la vulnerabilidad de los pacientes críticos, sometidos a largas estancias, ventilación mecánica y sedación prolongada. De forma similar, en los centros sociosanitarios donde la población residente es altamente dependiente y con múltiples comorbilidades, las cifras se sitúan también en niveles muy elevados. Estos datos confirman que las UPP son una complicación transversal, presente tanto en hospitales como en centros sanitarios de larga estancia y atención domiciliaria, y que requieren estrategias de prevención y tratamiento adaptadas a cada contexto asistencial.


El desafío del biofilm en las heridas crónicas

Uno de los mayores obstáculos para el manejo eficaz de estas heridas es la presencia de biofilms microbianos, detectados en un alto porcentaje en las UPP. El biofilm es una matriz polimérica extracelular que alberga comunidades microbianas organizadas2. En el caso de las úlceras por presión, los estudios han demostrado3 que más del 80% presentan biofilm, lo que explica su evolución lenta y la dificultad para lograr una cicatrización completa. A diferencia de las bacterias libres (planctónicas), los microorganismos en biofilm pueden mostrar una resistencia hasta 1.000 veces mayor a los antibióticos y antisépticos4 convencionales y actúan como una barrera protectora prolongando la inflamación y retrasando la cicatrización.

Las consecuencias clínicas derivadas de la presencia de biofilms en el lecho de las heridas son múltiples y de gran relevancia. En primer lugar, los biofilms perpetúan un estado de inflamación crónica que se traduce en un retraso significativo de la cicatrización, dificultando la progresión natural de la herida hacia su cierre. Además, constituyen un reservorio de patógenos que incrementa el riesgo de infección local y sistémica, comprometiendo de manera directa la seguridad del paciente. A ello se suman manifestaciones clínicas como el dolor persistente y el mal olor, que deterioran de forma notable la calidad de vida y generan un alto impacto emocional y social. Desde el punto de vista económico, la presencia de biofilms conduce a un sobrecoste sanitario considerable, al requerir más visitas médicas, mayor consumo de apósitos y soluciones de tratamiento, así como estancias hospitalarias más prolongadas. Por todo ello, la eliminación, el control y la prevención de la formación del biofilm debe considerarse un paso esencial en cualquier protocolo de cuidado avanzado de heridas.


Era “post-antibióticos”

La problemática del biofilm se enmarca, además, en un contexto global de creciente resistencia antimicrobiana. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió en 20145 sobre la inminente llegada de la “era post-antibióticos”, alertando de que las infecciones comunes podrían dejar de ser tratables debido a la pérdida de eficacia de los antibióticos. En este sentido, las recomendaciones internacionales son claras: “No se recomienda el uso de antibióticos tópicos ni el lavado de heridas con soluciones antibióticas” (OMS), subrayando la necesidad de alternativas eficaces y seguras en el manejo local de las heridas.

Es precisamente en este escenario donde la elección del antiséptico resulta crítica. La octenidina es un antiséptico de amplio espectro introducido en la práctica clínica europea hace varias décadas. A diferencia de otros agentes como el ácido hipocloroso (HOCl) o la polihexanida (PHMB), la octenidina ofrece un equilibrio óptimo entre eficacia antimicrobiana y seguridad tisular.


Octenidina: evidencia científica como primera elección contra el biofilm en heridas crónicas

La literatura revisada posiciona la octenidina como la primera opción antiséptica para el tratamiento de heridas crónicas con biofilm6. Esto la diferencia de la polihexanida (PHMB) y otras moléculas antisépticas, que, aunque también es eficaz, presenta un perfil de evidencia menos robusto en cuanto a disrupción del biofilm. En estudios comparativos, la octenidina ha mostrado:

– Mayor eficacia7 frente a biofilms polimicrobianos.
– Baja citotoxicidad sobre fibroblastos y queratinocitos, lo que favorece la regeneración tisular8.
– Rápida acción bactericida con persistencia prolongada9.
– Excelente tolerancia en aplicaciones repetidas, incluso en heridas de larga evolución10.


Abordaje terapéutico en úlceras por presión con octenilin®

En su artículo11 Christine Murphy, PhD, RN, WOC(C), determina 4 fases fundamentales para el manejo correcto de la herida compleja colonizada por biofilm, siguiendo un enfoque sistemático que combine limpieza, desbridamiento, acondicionamiento de los bordes y control antimicrobiano sostenido. La aplicación de octenilin® Solución de Irrigación y octenilin® Gel para Heridas permite implementar cada una de estas fases de manera eficaz y atraumática.


1. Limpieza del lecho y de la piel perilesional
La primera etapa consiste en la irrigación abundante del lecho de la herida con octenilin® Solución de Irrigación. Esta solución, gracias a la octenidina, no solo arrastra restos necróticos y detritos celulares, sino que también reduce de forma inmediata la carga microbiana y el biofilm presente en la superficie. Es fundamental limpiar también la piel perilesional, eliminando escamas cutáneas y callosidades, con el objetivo de descontaminar la zona circundante y evitar la diseminación bacteriana.

2. Desbridamiento del tejido necrótico y del biofilm
El desbridamiento constituye una fase crítica en la que se eliminan tejidos desvitalizados, fibrina, exudado viscoso y biofilm maduro. Se debe realizar de forma mecánica en combinación con la aplicación de octenilin® Solución de Irrigación favoreciendo la disrupción física del biofilm sin dañar el tejido viable. En casos de tejido necrótico blando, la combinación de irrigación repetida con octenilin® Solución de Irrigación y la acción autolítica favorecida por el ambiente húmedo posterior permite un desbridamiento atraumático progresivo. Este procedimiento debe repetirse en cada cura, adaptando la intensidad del desbridamiento al estado de la herida y a la tolerancia del paciente.

3. Remodelado de los bordes de la herida
Los bordes necróticos, engrosados o colgantes pueden actuar como reservorios de biofilm, interfiriendo en la migración epitelial. Una vez acondicionados con octenilin® Solución de Irrigación, se procede a recortar o suavizar dichos bordes, asegurando que estén alineados con el lecho de la herida. Este paso facilita la contracción de la herida y la epitelización ordenada, reduciendo el riesgo de recidiva del biofilm en los márgenes.

4. Cobertura y control antimicrobiano sostenido
Finalmente, se aplica una capa uniforme de octenilin® Gel para Heridas sobre todo el lecho de la herida. El gel mantiene un ambiente húmedo óptimo que favorece la cicatrización, al tiempo que asegura la liberación continua de octenidina para prevenir la recolonización bacteriana y el rebrote del biofilm. Posteriormente, la herida debe cubrirse con un apósito secundario adecuado al nivel de exudado, asegurando intervalos de cambio regular según la evolución clínica.


La UPP de Josep: Caso clínico

Se presenta un varón de 62 años con paraplejía secundaria a un accidente de tráfico. Entre sus antecedentes destaca la realización previa de un “bypass aortobifemoral” por enfermedad arterial periférica e hipertensión arterial en tratamiento con lisinopril y amlodipino.

El paciente consultó por una úlcera por presión localizada en el pie, originada al golpearse contra el lateral del vehículo durante una transferencia desde la silla de ruedas. La lesión llevaba más de tres años de evolución sin signos de cicatrización. A la exploración inicial, la herida medía 22 mm de longitud, 20 mm de ancho y 14 mm de profundidad. El lecho mostraba un 50 % de tejido de granulación y un 50 % de tejido fibrinoso.

La herida se consideró colonizada, ya que se observaba deterioro progresivo en ausencia de tratamiento antimicrobiano. Asimismo, el lecho sangraba con facilidad y la evolución se encontraba claramente estancada. Estos hallazgos fueron compatibles con la presencia de biofilm, por lo que se instauró un protocolo de desbridamiento regular orientado a su disrupción. La piel perilesional se describió seca y descamada, con niveles bajos de exudado seroso. El paciente no refería dolor, en relación con su paraplejía.

La herida se trató inicialmente con octenilin® Solución de Irrigación para limpiar y disrumpir el biofilm, seguido de octenilin® Gel para Heridas para desbridar el tejido fibrinoso, con cambios de apósito cada 72 horas.

En la semana 1, el tamaño de la herida se redujo, con un lecho compuesto por 50% de tejido de granulación y 50% de fibrina, decidiéndose continuar con el mismo tratamiento.
En las semanas 2–3, se observó una evolución favorable: mayor granulación, disminución del tejido fibrinoso y aparición de islotes de epitelio, alcanzando un 50% de epitelización.
En la semana 4, la herida midió 15×7×1 mm, con 60% de tejido epitelizado, exudado bajo y satisfacción del paciente, por lo que se decidió continuar el tratamiento hasta la cicatrización completa.

https://wounds-uk.com/wp-content/uploads/2023/02/content_11767.pdf



Conclusión: la gama de octenilin® acción: hacia un control eficaz del biofilm

Las úlceras por presión son un reto clínico frecuente, especialmente cuando están colonizadas por biofilms resistentes. La literatura sitúa a la octenidina como el antiséptico de elección para superar esta barrera microbiológica y permitir que la cicatrización avance.

La combinación de octenilin® Solución de Irrigación y octenilin® Gel para Heridas ofrece a los profesionales sanitarios una herramienta integral: limpieza eficaz, control antimicrobiano sostenido y creación de un entorno de cicatrización óptimo. Incorporar este protocolo en la práctica clínica puede traducirse en mejores resultados, mayor confort para el paciente y una reducción de los costes derivados del tratamiento prolongado de heridas crónicas.




Referencias

1. https://gneaupp.info/seccion/biblioteca-alhambra/publicaciones-biblioteca-alhambra/estudios-nacionales-de-prevalencia-de-upp
2. Yao S, Hao L, Zhou R, Jin Y, Huang J, Wu C. Multispecies biofilms in fermentation: Biofilm formation, microbial interactions, and communication. Compr Rev Food Sci Food Saf. 2022 Jul;21(4):3346-3375. doi: 10.1111/1541-4337.12991. Epub 2022 Jun 28. PMID: 35762651.
3. Malone et al., 2017, J Wound Care.
4. Potera (2010)
5. World Health Organization. Antimicrobial resistance: global report on surveillance. WHO Library Cataloguing-in-Publication Data. 2014Clatworthy et al., 2007, Nat Chem Biol.
6. Braun M, McGrath A, Downie F. Octenilin range made easy. Wounds UK 2013;9(4): 1–4.
7. Krasowski G, Junka A, Paleczny J, Czajkowska J, Makomaska-Szaroszyk E, Chodaczek G, Majkowski M, Migdał P, Fijałkowski K, Kowalska-Krochmal B, Bartoszewicz M. In Vitro Evaluation of Polihexanide, Octenidine and NaClO/HClO-Based Antiseptics against Biofilm Formed by Wound Pathogens. Membranes (Basel). 2021 Jan 17;11(1):62.
8. Consensus on Wound Antisepsis: Update 2018, Skin Pharmacol Physiol 2018;31:28–58, https://karger.com/spp/article-pdf/31/1/28/3547059/000481545.pdf, tabla 5
9. Standardized comparison of antiseptic efficacy of triclosan, PVP-iodine, octenidine dihydrochloride, polyhexanide and chlorhexidine digluconate. J Antimicrob Chemother. 2010 Aug;65(8):1712-9, https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20551215
10. Biocompatibility index of antiseptic agents by parallel assessment of antimicrobial activity and cellular cytotoxicity, Journal of Antimicrobial Chemotherapy (2008) 61, 1281–1287, https://academic.oup.com/jac/article/61/6/1281/743288?login=false
11. Murphy, C., Atkin, L., Swanson, T., Tachi, M., Tan, Y. K., Vega de Ceniga, M., Weir, D., Wolcott, R., Ĉernohorská, J., Ciprandi, G., Dissemond, J., James, G. A., Hurlow, J., Lázaro Martínez, J. L., Mrozikiewicz-Rakowska, B., & Wilson, P. (2020). Defying hard-to-heal wounds with an early antibiofilm intervention strategy: Wound hygiene. Journal of Wound Care, 29(Sup3b), S1–S26.

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