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Autor del artículo
Patrick Saliba

Director Médico en Vesismin Health

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18/12/2023

Sostenibilidad en Salud

La sostenibilidad

La sostenibilidad es un concepto que, aunque ha evolucionado en el tiempo, siempre va ligado a temas ambientales y sociales. Consiste en satisfacer las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras, a la vez que se garantiza un equilibrio entre el crecimiento de la economía, el respeto al medioambiente y el bienestar social.
El momento en el que la idea de sostenibilidad y, en concreto, de desarrollo sostenible, se acuñó y se situó en la esfera internacional fue en 1987, durante la presentación del informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Nuestro futuro común1, aunque no entró de pleno en la mentalidad social y política hasta nuestros días, con la publicación de la última Agenda del desarrollo sostenible, la Agenda 2030 de la ONU.2


¿Por qué es importante aplicar los criterios de sostenibilidad?

La población mundial no ha parado de aumentar desde la Revolución Industrial (OECD, 2012)3. El aumento de la población, junto con una cultura basada en el consumo, comporta una demanda ascendente de recursos naturales, recursos provenientes de nuestro planeta Tierra, que son limitados y cada día más escasos.

Así, se espera que:
– La demanda energética para soportar la economía mundial aumente un 50% a mediados de siglo.
– El consumo de agua incremente un 30% más en 2050, cuando en los últimos cien años esta demanda ya ha crecido un 600%.
– Los bosques de las zonas tropicales se sigan convirtiendo en tierras de cultivo a una velocidad de unos siete millones de hectáreas cada 10 años.
– Las reservas de minerales de las que depende nuestra economía (Zn, Cd o As) se vayan agotando. Se prevé que las existencias de algunos minerales se acabarán en menos de 50 años.
– La pérdida drástica de biodiversidad: la tala de árboles para crear tierras de cultivo, extraer recursos naturales (madera, minerales o petróleo) y generar espacio urbanizable ha reducido los hábitats de muchas especies de animales, cuyo declive ha alcanzado un 68% desde 1970.
Aumento en los precios de materias primas: se ha observado un aumento sostenido de los precios de las materias primas desde principios de este milenio, lo que afecta a la economía global.
Las proyecciones de referencia sugerían que el 6% de la población mundial seguiría viviendo en la pobreza extrema en 2030, sin alcanzar el objetivo de acabar con la pobreza.
Más de 660 millones de personas con hambre en el año 2030.


La transición hacia la sostenibilidad y la Agenda 2030

Cuando la sociedad toma conciencia de las consecuencias sociales y ambientales (guerras, pobreza, desigualdades sociales o daños a la salud) de sus decisiones como consumidora y/o productora de bienes, es cuando aparecen movimientos sociales y líderes empresariales con la voluntad firme de cambiar malas praxis e incorporar el respeto por la dignidad de las personas y por el medio natural en el seno de la ética social y empresarial, es decir, la recuperación de los valores sociales y ambientales fundamentales.


Los retos en la aplicación de la Sostenibilidad

Volviendo a la definición de la sostenibilidad según la Comisión Brundtland de Naciones Unidas1satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades”, desgraciadamente, quizás sólo la definición en sí goce de consenso general, porque difícilmente puede haberlo en lo que se refiere a su aplicación:
¿Hay acuerdo social respecto a cuáles serán las necesidades de las futuras generaciones?
¿Lo hay siquiera respecto a cuáles son realmente las necesidades presentes? ¿Percibimos todos unas mismas necesidades comunes como algo globalmente compartido?

Steve Greenberg, https://cartoonmovement.com/cartoon/sustainability-1


De hecho, el propio concepto de “acuerdo social” se conecta con otros más, provenientes del campo de la Psicología Experimental, como la Deseabilidad Social y sus derivadas, el “Activismo Performativo” o “Activismo de Salón”, practicados ya no sólo por individuos, sino cada vez a mayor escala por parte de instituciones y empresas4:
¿Adoptamos algunos posicionamientos, que creemos socialmente “deseables y positivos”, tras una verdadera reflexión y ponderación, honesta y a largo plazo, de factores a favor y en contra? ¿O más bien los adoptamos sólo en apariencia, para obtener ese inmediato y deseado reconocimiento social, pero sin que medie tal reflexión?
Y lo realmente importante: ¿estarán después nuestros comportamientos y políticas REALES alineados con dichos posicionamientos o, cuando se presente el primer conflicto (normalmente económico u organizativo), nuestro comportamiento corporativo se desacoplará enseguida de tan nobles principios (woke washing)?5

Journal of Public Policy & Marketing · August 2020


Huella climática vs Salud

La huella climática, también conocida como huella de carbono, es una medida que se utiliza para evaluar el impacto ambiental de las actividades humanas, productos, organizaciones o eventos, en términos de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Los gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O), son responsables del calentamiento global y el cambio climático que puede causar una crisis planetaria.6

Nadie debería mantenerse ajeno a las advertencias desde Naciones Unidas referentes a la que denominan “Triple Crisis Planetaria”.7
Nosotros menos que nadie, no debemos olvidar el papel que dentro de tal panorama de Crisis Planetaria las propias Naciones Unidas otorgan a los microorganismos resistentes:
“Los desafíos de las resistencias a los antimicrobianos no pueden entenderse ni abordarse por separado de la triple crisis planetaria: la crisis del cambio climático, la crisis de la naturaleza y la pérdida de biodiversidad, y la crisis de la contaminación y los residuos, todas ellas impulsadas por patrones de consumo y producción insostenibles.”
La crisis climática y las resistencias a los antimicrobianos son dos de las amenazas más grandes y complejas que enfrenta el mundo actualmente. Ambas se han visto empeoradas, y pueden mejorarse, mediante la acción humana.”8

Pero, por otra parte, tampoco es posible ignorar que el propio Sector Sanitario, principal frente en la Prevención y Control de Infecciones en general, y en la lucha contra las Resistencias a los Antimicrobianos en particular, participa, y mucho, en la huella climática global. Algunas cifras significativas:

La huella climática del sector Salud equivale al 4,4 % de las emisiones globales netas9 (2 gigatoneladas de dióxido de carbono / equivalente).
La huella climática global del sector Salud equivale a las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de 514 centrales eléctricas de carbón.
Si el sector Salud fuese un país, sería el quinto emisor más grande del planeta.


El sector Salud contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero a través del consumo de energía, el transporte, y la fabricación, uso y disposición de productos.
La mayor parte de las emisiones – el 71 % – proviene principalmente de la cadena de suministro del sector Salud a través de la producción, el transporte y la disposición de bienes y servicios, tales como productos farmacéuticos y otras sustancias químicas, alimentos y productos agrícolas, dispositivos médicos, equipos hospitalarios e instrumental.

¿Cómo será posible entonces compaginar los objetivos de sostenibilidad ambiental con los de Prevención y Control de Infecciones? Y, sobre todo, conseguirlo sin perder eficacia ni eficiencia en el empeño: ese aparente conflicto es lo que, en el pasado Healthcare Cleaning Forum 202210, Tracey Gauci denominó muy acertadamente “el elefante en la habitación”.11


El trío indispensable


No hay duda de que es un gran desafío establecer un equilibrio entre la economía, los principios de sostenibilidad y una reducción efectiva del IRAS en nuestros hospitales.
Por ejemplo, aplicar los principios de sostenibilidad implica la ampliación del ciclo de vida de los productos: aplicado al control de infecciones, esto podría ser en muchos casos una medida imposible de aplicar, porque el uso múltiple de productos/materiales sanitarios podría promover la contaminación cruzada y tasas más altas de IRAS.

Por otra parte, y según CDC12, la reducción de las IRAS está relacionada con una reducción significativa de los costes asociados, pero las medidas aplicadas para esta reducción, ¿están respetando los 17 objetivos de sostenibilidad?13


Eficiencia vs greenwashing

La AHRQ (Agency for Healthcare Research and Quality) norteamericana ha propuesto una guía para la descarbonización de las instituciones de Salud.14

Por la parte que más nos atañe en Vesismin Health, que es el suministro y consumo de Productos Sanitarios, parecen claras las medidas que proponen ir imponiendo:

“Dedicar un porcentaje de las compras de bienes y servicios a aquellos suministrados por empresas cuyas reivindicaciones de huella de carbono se basen en objetivos científicamente fundamentados de reducción de emisiones.”
«Garantizar la administración de recursos (evitar el consumo inapropiado de materiales, tanto de un solo uso como reutilizables)».
“Adoptar y ampliar las políticas y prácticas de economía circular relacionadas con la Reutilización, el Reprocesamiento, la Reparación, la Reutilización y el Reciclaje.”


Asimismo, recomendamos la lectura detenida de la guía para la compra sanitaria sostenible de Health Care Without Harm, financiada por la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.15
Traducimos a continuación los principios de la adquisición sostenible para la atención sanitaria recogidos en su Anexo 1:

1. Transparencia, rendición de cuentas y equidad: Nuestra organización es responsable de sus impactos en la sociedad, transparente en sus decisiones y actividades, y justa, evitando sesgos y prejuicios en la toma de decisiones. Las adquisiciones sostenibles reducen nuestros riesgos de reputación y defienden la integridad y la responsabilidad dentro de las cadenas de suministro.

2. Analizar todos los costes: Nuestra organización considerará el coste incurrido durante el ciclo de vida del producto o servicio (coste total de propiedad), la mejor relación calidad-precio y los costes y beneficios para la sociedad, el medio ambiente y la economía resultantes de las actividades de adquisición.

3. Enfoque de precaución: Nuestra organización debe considerar los efectos de las decisiones de adquisición en la salud, el medio ambiente y la sociedad. El principio de precaución se aplica cuando un producto plantea amenazas de daño a los seres humanos, la salud o el medio ambiente. Elegimos tomar medidas de precaución incluso si algunas relaciones de causa y efecto no están completamente establecidas científicamente.

4. Actuar éticamente: Nuestra organización debe garantizar que las adquisiciones sostenibles tengan integridad, fomenten la diversidad al incluir a personas de diferentes razas y culturas dentro de una organización, y eviten la corrupción.

5. Fomentar soluciones innovadoras: Nuestra organización debe buscar soluciones para abordar los objetivos de sostenibilidad y fomentar prácticas de adquisición innovadoras para promover resultados más sostenibles en toda la cadena de suministro.

6. Respeto por los derechos humanos, el estado de derecho y las normas internacionales de comportamiento: Nuestra organización debe esforzarse por ser consciente de cualquier incumplimiento a lo largo de su cadena de suministro. Debemos involucrar activamente a nuestros proveedores para que cumplan con estas reglas, asegurando que las actividades cumplan con las normas de la Organización Internacional del Trabajo en lo referente a salarios y condiciones de trabajo.

7. Trabajar hacia la mejora continua: Nuestra organización debe mejorar continuamente sus prácticas y resultados de sostenibilidad a través de revisiones permanentes y alentar a su cadena de suministro a hacer lo mismo.

8. Apoyar la producción local: Nuestra organización debe considerar políticas y prácticas de adquisición que permitan que el contenido producido localmente se convierta en un componente integral del abastecimiento. El abastecimiento a partir de proveedores locales puede crear beneficios para las comunidades en donde residen los establecimientos sanitarios, y generan sostenibilidad económica a través de la creación de empleo.



Estas y otras guías en favor de la sostenibilidad de Sector Sanitario comparten y enfatizan, como es fácil apreciar, algunos rasgos comunes y característicos:

Las responsabilidades recaen en las propias estructuras sanitarias, que invitan a participar a sus proveedores, pero sin delegar dicha responsabilidad en ellos.
Los objetivos y reivindicaciones deben ser transparentes y estar científicamente fundamentados, huyendo de un greenwashing vacío de contenido real.16
Los criterios de sostenibilidad (económicos, medioambientales, sociales…) deben ser multifactoriales y tener en cuenta todo el ciclo REAL del producto/servicio, y a lo largo de toda la cadena de suministro.
La sostenibilidad de un producto o servicio se respalda con datos objetivos, y no con eslóganes y “palabras clave” que pretenden garantizar no se sabe muy bien qué, p.ej., “biodegradable”, “eco-friendly”, “Bio… “, etc.


Exigencias vs responsabilidades

En contraste con lo hasta aquí expuesto, nos vienen a la mente dos ejemplos sangrantes, y que muy habitualmente encontramos en licitaciones públicas para el Sector Sanitario:

1. Concursos públicos en los que se exige a los proveedores una serie de criterios medioambientales, pero, al mismo tiempo se les penaliza en puntuación si proponen un volumen mínimo de envío por pedido.
El NHS británico, con una cadena de suministros altamente centralizada y optimizada, estimó en 2021 que el transporte de dichos suministros suponía un nada desdeñable 6% de la huella de carbono del conjunto de la cadena, y que ésta, a su vez, constituía el 62% de la huella de carbono total del NHS:17
– En el sistema sanitario español, mucho más atomizado en lo referente a sus suministros que el NHS, ¿es razonable y sostenible que eventuales carencias en la previsión de necesidades multipliquen el número de pedidos y de entregas de pequeñas partidas de productos, cada una con su propia huella de carbono logística?

2. Con creciente frecuencia, se exige que algunos productos suministrados estén fabricados con materiales “biodegradables”, como si esa fuera una categoría rigurosa y objetiva y, como si tales materiales fueran a ser debidamente segregados tras su uso en el hospital para su compostaje (cosa que jamás ha ocurrido).
– No en vano la “biodegradabilidad” ni se cita siquiera en las mencionadas guías de sostenibilidad. Eso es porque, en realidad, “biodegradable” significa poco o nada:
“… para calificar como un producto biodegradable, por definición, el producto solo necesita poder descomponerse en la naturaleza. El problema es que no hay límite definido de tiempo. Casi cualquier material se biodegradará en algún momento, pero ese momento puede estar a miles de años de distancia.
Los plásticos estándar y los productos de aluminio pueden tardar cientos de años en biodegradarse. El vidrio puede tardar millones de años. Podría afirmarse técnicamente que estos productos son biodegradables, sin mencionar que podrían pasar siglos antes de que el producto realmente se descomponga (…)
Los plásticos biodegradables, que a veces se denominan bioplásticos, se descomponen más rápidamente que los plásticos estándar, pero el producto descompuesto es a menudo un fango de microplásticos. Los diversos productos químicos utilizados para construir el producto biodegradable pueden filtrarse en el suelo y dañar las plantas y los animales.

Los productos biodegradables son verdaderamente de un solo uso. A diferencia del plástico, el vidrio y el aluminio estándar, los productos biodegradables no se pueden reciclar (y contaminarían un flujo de reciclaje). Las botellas de plástico, por ejemplo, se pueden reciclar en nuevas botellas de plástico varias veces si se reciclan adecuadamente, pero los productos biodegradables tienen un único destino: el vertedero.18
– Como ejemplo, toallitas (desinfectantes o higiénicas) que estén fabricadas en base a viscosa (también conocida como rayón, Lyocell, Modal, etc.), un derivado celulósico, debieran en teoría descomponerse ambientalmente mucho más rápido que aquellas otras cuyas microfibras sean de origen sintético (poliéster, polipropileno, poliamida, etc.). Pero hay tres problemas al respecto:

i. La gran mayoría de composiciones desinfectantes y antisépticas contienen ingredientes activos de naturaleza marcadamente catiónica (amonios cuaternarios, biguanidas, etc.). Las fibras derivadas de la celulosa, y otras de origen natural, tienden a ser marcadamente polares, por lo que adsorben de forma poco reversible tales ingredientes biocidas. Ello tiene como efecto una pérdida de eficacia (inaceptable en Prevención de Infecciones) y/o la necesidad de sobre dosificar el desinfectante… lo que no deja de tener también un impacto ambiental.19

ii. De todas formas, y como ya hemos dicho, actualmente los centros sanitarios carecen de los circuitos separados de residuos compostables que les permitirían segregarlos y obtener provecho de esa teórica ventaja.

iii. En consecuencia, y paradójicamente, la viscosa antes mencionada, supuestamente biodegradable, se ha convertido en uno de los principales contaminantes marinos actuales: “En muestras marinas, manejadas para evitar la contaminación posterior al muestreo, Remy et al. (2015)20 encontraron que el 27.6% de la macrofauna había ingerido fibras de viscosa, y Woodall et al. (2014)21, utilizando un enfoque forense riguroso descrito en Woodall et al. (2015)22, informaron de que la viscosa contribuyó con el 56.9% al total de microfibras en sedimentos de aguas profundas del fondo del Océano Atlántico,  siendo más del doble de abundante que el poliéster, que era la fibra plástica dominante. (…) Adoptar una visión más estratégica, abordar cuestiones fundamentales sobre cómo producimos, usamos y desechamos prendas de vestir y otros textiles de una manera más sostenible desde el punto de vista ambiental puede ser más eficaz para reducir la exposición a las microfibras a largo plazo.” Es decir, que sólo enfatizar los principios de Economía Circular, podrá realmente reducir la contaminación por microfibras (y por la mayoría de los contaminantes) del medio ambiente global.23


Conclusión

La no-transición a un modelo de atención sanitaria sostenible sólo servirá para aumentar el impacto medioambiental del sector sanitario. Se espera que el crecimiento demográfico, los estilos de vida poco saludables, el aumento de las enfermedades crónicas, el envejecimiento de la población y el mayor acceso a la atención sanitaria impulsen aumentos en la demanda de atención sanitaria y en el consumo de recursos en las próximas décadas. Es imprescindible que las propias administraciones sanitarias colaboren con las empresas proveedoras de productos sanitarios para estudiar, corresponsablemente y con visión de 360º y a largo plazo, qué puede sugerir y aportar cada uno, de cara a reducir la huella de carbono asociada a los Cuidados de la Salud, siempre sin perjuicio de la calidad y seguridad de éstos.


Referencias

1. https://www.rumbosostenible.com/wp-content/uploads/2014/06/informe_brundtland.pdf
2. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/development-agenda/
3. https://www.oecd.org/economy/El-futuro-de-la-productividad.pdf
4. https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0743915620947359?journalCode=ppoa
5. www.collinsdictionary.com/es/submission/24467/woke-washing
6. https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/cambio-climatico/temas/mitigacion-politicas-y-medidas/guia_huella_carbono_tcm30-479093.pdf
7. https://www.undp.org/sites/g/files/zskgke326/files/2022-11/UNDP-Triple-Planetary-Crisis-Infographic.pdf
8. www.unep.org/news-and-stories/press-release/antimicrobial-resistance-now-time-collective-action
9. HUELLA CLIMÁTICA DEL SECTOR DE LA SALUD. Cómo contribuye el sector de la salud a la crisis climática global: oportunidades para la acción. Health Care Without Harm, 2019. https://saludsindanio.org/HuellaClimaticaSalud
10. www.intercleanshow.com/healthcare-cleaning-forum/programme
11. https://www.youtube.com/watch?v=F7e0uFpoR_U&feature=emb_imp_woyt
12. https://www.cdc.gov/hai/pdfs/hai/scott_costpaper.pdf)
13. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/)
14.www.ahrq.gov/sites/default/files/wysiwyg/healthsystemsresearch/decarbonization/decarbonization.pdf
15. https://greenhealthcarewaste.org/wp-content/uploads/2020/12/Sustainable-Procurement-in-Health-Care-Guide.pdf
16. https://es.wikipedia.org/wiki/Ecoblanqueo.
17. www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2542519620302710
18. https://accountablescience.com/are-biodegradable-products-good-for-the-environment-or-greenwashing
19. www.processcleaningsolutions.com/pdf/2_JHI%20May%202010%20article.pdf
20. Remy et al. (2015)
21. Woodall et al. (2014)
22. Woodall et al. (2015)
23. www.sciencedirect.com/science/article/pii/S004896971834049X/pdfft?isDTMRedir=true&download=true

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